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Historia, sociedad y cultura barda

Historia


Por lo general se ha considerado que aquellos que poseían el Don, conocidos como Gente de las Estrellas —Dhillareare— o Cantantes, aparecieron por primera vez en el Reino Interior al final de la Edad de los Elementales, unos cinco mil años antes de los acontecimientos relatados en El Don.17 No se guardó constancia, o una serie de años no se han conservado, hasta la fundación de Afinil durante la Edad del Alba, más de mil años después del fin de la Edad de los Elementales. Había una tradición que proclamaba que mientras los Elementales se recluían en sus formas naturales, «una parte de su poder se dispersó de ellos y tomó forma humana, y así apareció, en los lugares en los que los Elementales habían morado, la Gente de las Estrellas. Y se les llamó así porque en sus ojos ardía un fuego distante, como si hubiesen venido de las estrellas, y se deleitaban en el fuego de estas y, a diferencia de otros pueblos que temían y maldecían la Oscuridad, amaban la Noche y la consideraban sagrada18.»
Había, por supuesto, otras tradiciones, incluso una recurrente teoría que sostenía que los Bardos habían llegado del oeste poco después de que las desastrosas Guerras de los Elementales hubiesen remodelado las tierras de Edil-Amarandh. Otro relato sostiene que los Bardos aparecieron primero en el norte, obligados a ir allí desde las tierras habitadas por los pueblos nómadas de Zmarkan. La verdad que pueda haber tras estas teorías en competencia, que ganaron popularidad tras la Restauración, podría ser que muchos de los Bardos de Annar creían que tener relación con los Elementales, por antigua que esta fuese, era considerado de mala reputación, ya que los Elementales se habían ganado la desconfianza de los annarienses desde la alianza de la Bruja de Hielo con El Sin Nombre. Fue esta alianza la que llevó a la derrota de Rocabarra, Reina de Lirion, y Laurelin, último Rey de Imbral, y a los males que vinieron a continuación: la matanza de los Dhyllin, la destrucción de Lirion e Imbral y la tiranía sobre el Reino Interior conocida como el Gran Silencio.
La Restauración de la Monarquía y de los Bardos ha sido narrada muchas veces. «La historia de la caída del Sin Nombre es larga, dura y desesperada, y muchas partes de esta nunca regresaron de la oscuridad», escribió Ghoran de Desor. «He pensado a menudo en aquellos que lucharon contra él, solos, temerosos y desesperados, sabedores de que ni un susurro de su coraje vería un nuevo día. Durante muchas generaciones la tierra fue esclavizada, y los Guardianes de la Luz huyeron y se ocultaron en lugares lejanos, manteniendo en secreto el Saber, la Tradición, el Canto, el Habla. Y en su momento apareció un Rey del oeste, en donde el linaje de Laurelin, último Rey de Imbral, se había mantenido vivo y oculto. Maninae, dirigido por la Luz surgida de las profundidades del tiempo, asumió su descalabrada herencia, y con gran sufrimiento los poderes del Sin Nombre se volvieron contra él, y al fin el reino de Annar fue liberado de la esclavitud y se restableció el Equilibrio. Fue este un tiempo de gran regocijo19.»
A Maninae se le atribuye el establecimiento de las Escuelas (las Libridha) por todo Annar, y la descentralización de la influencia de los Bardos: «Y en aquel tiempo Maninae decidió establecer su sede en Norloch, al este de Annar en la boca del río Aleph, y construyó una ciudad grande y hermosa, designó al Círculo de Grandes Bardos y, allí, él y la Reina Marva moraron en paz. Pero no deseaba tampoco que la Tradición y el Canto se volviesen ocultos y secretos, conocidos solo por una selecta élite. Decidió que la Tradición estaría más segura conservada en muchos centros, y así fue como fundó las Escuelas por todo Annar20.»
Se establecieron veinticinco Escuelas, en cada región de Edil-Amarandh, que se convirtieron en centros de aprendizaje y cultura. Hasta cierto punto esto era una mera formalización de una situación que ya tenía lugar: en los Siete Reinos existían comunidades de Bardos, en los lugares a donde se habían desplazado durante el Gran Silencio, y estas tuvieron un papel decisivo en la derrota del Sin Nombre.
Norloch prosperó como centro de la Luz en Annar, siendo tanto sede del gobierno como la más alta Escuela de la Luz, dos autoridades que en este punto ya se hallaban formalmente separadas por la renuncia de Maninae a su estatus de Bardo.

Sociedad

No es solo el origen de los Bardos lo que permanece envuelto en un velo de misterio, sino también la aparición del Don en cada individuo. La línea sucesoria no era ninguna garantía de tener el Don, que podía morir en una familia en la que anteriormente era fuerte y aparecer en una familia en la que era previamente desconocido. Esta característica tenía un profundo efecto en la organización social y política de Annar y los Siete Reinos21.
Las comunidades Bárdicas, en parte por esta razón y también debido a la longevidad de los Bardos, que a veces llegaba a superar el triple de la esperanza de vida de un ser humano común, eran considerablemente tolerantes. La discriminación a causa del sexo o la raza era algo desconocido en Afinil, igual que se consideraba que los prejuicios de cualquier tipo nublaban el pensamiento y se evitaban por considerarse una corrupción del Misterio Bárdico. Los Bardos también veneraban lo que ellos llamaban «las Maneras del Corazón», que se consideraban un importante componente para la comprensión del Silencio de la Llama Blanca. Hubo místicos que escribieron largos poemas sobre este tema, el más famoso de los cuales es «Los Pájaros de Anakatin», de Lorica de Turbansk. Los Bardos tenían una sofisticada cultura de arte erótico, pese a que la idea occidental de libertinaje era desconocida, y el amor romántico se consideraba un misterio central. El amor homosexual no era considerado aberrante, y nunca fue perseguido como ocurría en regiones menos civilizadas de Edil-Amarandh. Se relata en muchas leyendas populares, tales como «La Leyenda de Lamark y Colun», igual que las leyendas de Andomian y Beruldh o Ardina y Ardhor narraban el amor entre hombre y mujer, o hombre y Elidhu.
El traer niños al mundo y la crianza de estos era también honrado, y estaba relacionado, de forma interesante, con el erotismo de un modo de nuevo desconocido en occidente, pese a que se puede distinguir algún vestigio de esto en el arcaico niño-dios griego Eros. Gracias a la larga vida de los Bardos —que hacía que la crianza de los hijos ocupase una proporción relativamente pequeña de sus vidas—, las mujeres nunca fueron consideradas meras procreadoras de hijos, como ocurre en algunos dogmas tradicionales, y parece ser que el cuidado de los niños era considerado responsabilidad no solo de los dos padres sino también de toda la sociedad adulta que tuviese relación con una criatura. La familia era un concepto mucho más amplio que la familia nuclear contemporánea, o incluso la antigua familia extensa.
Este valor específico de tolerancia se mantuvo mejor en los Siete Reinos de lo que lo hizo en Annar, en donde las maquinaciones del Primer Círculo durante los Años Medios dieron lugar a ciertos desequilibrios, entre los que se incluían la designación de cada vez menos mujeres en el Círculo22. En N945, no se recordaba que ninguna mujer hubiese sido designada Bardo del Primer o Segundo Círculo, y aquel hecho servía como justificación para no designar a más. Las Escuelas de los Siete Reinos opusieron fuerte resistencia a esta tendencia, y era condenada a menudo como distorsión del Equilibrio23. Aun así, a partir del N500 aproximadamente, sucesivos Bardos lucharon agresivamente contra una ideología patriarcal. Los estudios de listas de Bardos en las diversas Escuelas revelan algunas figuras fascinantes. Muestran que alrededor de N700, todos los miembros del Primer y Segundo Círculo de Norloch eran varones, y que solo había tres Bardos femeninos en toda la Escuela. Esto muestra un agudo contraste con Escuelas como Baladh, Pellinor e Innail, en donde la proclamación de Bardos Menores y la designación de los Bardos del Círculo reflejaban ampliamente la demografía de la población que los rodeaba: la proporción de mujeres proclamadas y designadas en cargos de autoridad era por lo general del cincuenta y dos por ciento, y los Bardos procedían de todas las clases sociales24.
Además, las listas de Norloch revelan que los Bardos proclamados procedían en su mayoría de las familias más ricas y poderosas, y hay pruebas de que los Bardos Menores de familias de bajo estatus, como los Pilanel, y las mujeres, eran enviados a probar suerte en otras Escuelas —acciones que iban explícitamente en contra de la Carta de las Escuelas establecida por Maninae25—. Este cambio —que fue progresando lenta pero inexorablemente a lo largo de los siglos— comenzó con la incorporación del Triple Cetro de la Monarquía a la autoridad de la Llama Blanca hasta que bajo Enkir de Norloch, en el tiempo de los acontecimientos de El Don, los escritos de mujeres comenzaron a ser suprimidos activamente, y en principio se prohibió que se enseñase a las mujeres las artes de la auto-defensa y, finalmente, cualquiera de las Artes26.

Cultura

Los Bardos crearon una cultura extraordinariamente sofisticada. Todavía es prácticamente imposible comprender toda la extensión de los Escritos de Annar, de los que se cree que forman la Biblioteca de Norloch casi al completo, que a su vez era depósito de muchos escritos procedentes de otras Escuelas. La traducción de los escritos hasta el momento no ha hecho más que rascar la superficie de lo que está disponible, y aquí puedo presentar el boceto más básico de los logros Bárdicos. Aunque algunos eruditos han deseado comparar la cultura Bárdica con la Europa Medieval, citando su relativo atraso tecnológico, esta cultura se acerca mucho más al Renacimiento humanístico en su curiosidad y complejidad científicas. La verdad es que ninguna de las dos comparaciones es pertinente: ambas oscurecen la singularidad esencial de los Bardos.
Estos no diferenciaban, tal y como nosotros hacemos, entre ciencia y arte; la alienación de estas ramas de conocimiento en la sociedad contemporánea hubiera desconcertado a un Bardo, acostumbrado a pensar en todo el conocimiento como parte de un único Saber. Una de las razones principales para esto era que su sistema de representación no estaba basado, como sí lo está el saber occidental, en las nociones aristotélicas de categorización, sino en sistemas de relación27. Esta profunda diferencia explica, quizá, la sofisticadísima comprensión de los Bardos de lo que ahora se conoce como ciencias de complejidad (las ciencias biológicas, por ejemplo). Una ciencia que dependiese de la experimentación en laboratorio, por ejemplo, sencillamente no existía, pese a que se sabe que en las Escuelas de Suderain había matemáticos extremadamente avanzados y que los Bardos de Baladh formularon y emplearon leyes de la física en sus observaciones astronómicas. Eran conscientes de la existencia de átomos y partículas subatómicas, teorizaron sobre la materia y la energía como fuerzas vibratorias musicales, anticipándose a la física cuántica y a la teoría de cuerdas, y el Bardo Thorkon de Turbansk propuso una teoría bastante similar a la de la relatividad28.
Entre otros descubrimientos más asombrosos están el hecho de que los Bardos tuviesen una teoría básica sobre la evolución y la selección natural, que se ve claramente en los muchos textos escritos acerca del juego del gis, muy popular en la cultura Bárdica. Muchos Bardos escribieron acerca de este juego, pero fue Intathen de Gent el primero en teorizar sobre el gis como un modelo de poblaciones de especies en competencia, e incluso las tendencias evolutivas dentro de una única psique29. Malikil de Jerr-Niken teorizó sobre la herencia genética en el año N755 en El telar de la Luz, en donde registró sus meticulosas observaciones sobre el cultivo y el cruce de polen en las plantas de ikil. Es incluso posible, dado el predominio del símbolo de la doble hélice en la escritura bárdica, que los Bardos conociesen la existencia del ADN.
No resulta sorprendente que sus técnicas médicas estuviesen muy avanzadas, pese a que muchas prácticas todavía dependían de los poderes que iban asociados al Habla, y por lo tanto continúan siendo un misterio. El Habla, que los Bardos consideraban la base de sus poderes mágicos, es algo de lo que todavía sabemos muy poco. La mayoría de los expertos creen que los Bardos sabían de la existencia de bacterias y virus, y hay quien argumenta que es posible que hubieran llegado a verlos; a partir de las observaciones astronómicas se tienen pruebas de que la ciencia y práctica de la óptica estaban muy desarrolladas, y es posible que pudiesen haber inventado microscopios, pese a que todavía no hay pruebas de ello. Se sabe que las prácticas médicas destacaban la importancia de la higiene para evitar infecciones y que los Bardos practicaban la inoculación contra las enfermedades. Incluso existen instrucciones para producir pociones antibióticas para «extinguir las esporas de las enfermedades invasoras»30.
La literatura y las artes Bárdicas son sorprendentes por su variedad y profusión, e incluyen grandes obras maestras de música, poesía y pintura. Los Bardos habían desarrollado un complejo sistema para escribir música, a la que veneraban como el arte más cercano a la Luz, y una buena parte de la música descifrada hasta el momento suena muy «moderna» al oído. Se deleitaban en la inventiva métrica y lingüística y empleaban una vasta serie de formas en su literatura poética; su sentido de la estética aborrecía los dogmatismos de cualquier tipo como una «atenuación de la Luz». Solo las hermosas ilustraciones de los escritos permanecen ahora como recordatorio de su arte visual, pese a que los escritos hablan de una arquitectura extraordinaria y señalan el extenso predominio de murales y esculturas en todas las comunidades Bárdicas. La imagen más completa de la cultura Bárdica descubierta hasta el momento es El Enigma del Canto del Árbol31, y hay especulaciones muy extendidas que dicen que este libro se escribió para combatir la desinformación acerca de los Bardos extendida por Annar en la época.
Por desgracia los principios espirituales centrales de los Bardos —lo que se considera la Luz, por ejemplo, o algo más allá de algunas notas generales y extremadamente ambiguas acerca de su idea de la vida después de la muerte— continúan fuera de nuestra comprensión en el presente. Esto se debe, en parte, a la práctica Bárdica de comunicar la mayor parte de los misterios de manera oral: es de crucial importancia recordar que en la cultura Bárdica la oralidad y la literatura discurrían en paralelo, como ocurría en la Grecia clásica durante los pocos siglos de sus mayores logros.
También es de vital importancia comprender que conceptos cruciales como la Luz y el Equilibrio no implican una noción de Dios antropomórfica. Sin poner en cuestión la significación espiritual dada a la Luz y los fuertes imperativos morales contenidos en el Equilibrio, parece justo decir que estaban mucho más cercanos a las fuerzas de la naturaleza que a nociones monoteístas de un Creador que castiga y premia32. Resulta tentador, si bien anacrónico, hacer especulaciones acerca de si, pese a su magia, los Bardos podrían haber creado una de las sociedades seculares más genuinas nunca antes conocidas.

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